





























CON MÁS DE 3000 ESCUCHAS (EN TRES MESES) Y MÁS DE 106 AMIGOS EN TODO EL MUNDO. ¡¡ABAJO MYSPACE, POR CUTRES Y ESTAFADORES!!
"Walls come tumbling down!!!", by Paul Weller (The Style Council, "Our favourite shop", 1985)
A ver, el de Ernesto Díaz-Infante, de San Francisco, en la Casa Encendida el sábado pasado. Este guapo muchacho, a quien tuvimos ocasión de conocer antes gracias a una petición de amistad suya en MySpace, coge su guitarra bajo sexto y se lía a rasguearla tenaz y enérgicamente sacándole una gran amplitud de sonidos extraños -armónicos a porrillo- hasta el punto que en ocasiones creímos estar oyendo hasta vocecitas!! El concepto es mántrico e hipnótico y de celebración del sol -de hecho, su último trabajo se llama "Sun heals life"- y además se acompaña de unas -bastante estáticas- proyecciones de su compañera, la flautista y vídeoartista Marjorie Sturm, de puestas y salidas de sol, mayormente. Le comento a Pejo que no cabe duda que estas cosas, muy interesantes, son más mántricas e hipnóticas con algún tipo de droga de por medio, como ya hacían los indios nativos americanos a los que The Neshama Alma Band -que así se hacen llamar los dos- pretenden invocar.
Anoche nos tragamos, como machotes, las partes I y II de "Novecento" (1976), más de seis horas de metraje en total. Es una peli que teníamos ganas de "revisitar" porque nos había hecho mella la primera o primeras veces, y anoche entendimos de nuevo el porqué. Aparte del reparto, insuperable -Depardieu, De Niro, Lancaster, Sandrelli, Sutherland, Dominique Sanda, los niños, etc.-, el director tiene un lenguaje tan peculiar, carnoso, elocuente y coreográfico que no puede más que impresionar. La fotografía, tan simbólica, esos travelling de cámara, los colores y texturas, el acertado dibujo de los personajes y de sus relaciones... es en casi todo auténticamente magistral. El único pero es que quizá el discurso campesinos/patronos, rojos/fascistas quede en ocasiones algo maniqueo, pero en cualquier caso sirve para recordarnos que así, efectivamente, estuvieron las cosas en aquel momento histórico además de para sacar lecturas muy útiles y extrapolables hoy en día respecto a lo que son la insurrección, la insumisión, el plantar cara con valentía y gallardía antes situaciones intolerables que desde luego se siguen dando hoy.
Miércoles, víspera de festivos, y yo me siento libre como una pluma porque el pequeño divino Marino se ha ido con unos familiares –hasta el domingo- y por tanto puedo andar, correr, saltar, sin preocuparme del más valioso tesoro que jamás tuve. El nene es una compañía sublime en todos los sentidos: su conversación, su sentido del humor y del gusto, su alegría, su belleza... pero, vaya usted a saber por qué, yo lo sigo sintiendo un poco como en el embarazo, es decir, como si fuera algo físico. Claro, que mi preocupación hacia él no tiene límites, puesto que estoy todo el tiempo –placenteramente- atenta para que él esté bien y todo vaya nice y bonito. Pero, claro, eso cansa. Cansa físicamente. Así que ahora me siento libre y feliz.
"A white moon appears
Siempre tuve una especie de mochila, nada más que una pieza de tela o piel atada con un nudo. Mi bolso, valioso compañero, produce, al ser abierto, un mundo definido por su contenido: un fluir único, amado.
Patti Smith: "People have the power"
"White Rabbit", by the Jefferson Airplane
No pensaba escribir de esto tan pronto -aunque en realidad quedan pocos días para el despliegue de este fenómeno infracultural-, pero una noticia delirante, muy propia de la Iglesia y de sus seguidores, publicada en EL PAIS digital de hoy, me ha animado a hacerlo.
Hello Josephine,
Seguro que la conocéis. Ganó el Pulitzer en 1994. Su autor, el sudafricano Kevin Carter, se suicidó un mes después, por lo visto doblemente atormentado; por la muerte a tiros de un colega suyo en Johannesburgo y por esta foto que él decía "odiar", aparentemente por no haber ayudado a la niña suficientemente -aunque al menos reconoce haber espantado al buitre- y por esas voces insistentes que le recriminaban después no haber sacado a la niña de esa situación antes de "disparar".
Marino está entusiasmado porque en el cole está aprendiendo las letras y, por tanto, también a leer un poco. El otro día pasábamos por la Ciudad Universitaria, que está cerca de casa, y sin darme apenas cuenta, estaba dándole la típica charla:
Precio especial para pedidos mayores:
¡¡Y que aproveche, art-lover!!
