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jueves, febrero 14, 2008

El fin de la incomunicación

Hemos estado casi dos días completos sin línea telefónica; ¡uno no sabe lo enganchado que está hasta que le cortan el suministro!

Voy a reseñar brevemente lo más destacable de la semana para mí, a saber, la presentación del último librito del Coyote, Servilleta de Bar, que me gustó por las ideas que propuso; nos pasaron a una diminuta sala en grupos de doce en doce; doce personas, doce minutos, catorce personas, catorce minutos. Descorres un cortinón de esos gruesos de terciopelo y te encuentras en un teatrillo-salita de museo-confesionario en el que el Coyote y un colega -guapísimo, por cierto- usan una guitarra y todo tipo de juguetes para hacer unas canciones-performance mientras se exhiben unos vídeos e imágenes en una pantalla que hay detrás.

Dos; ARCO (en la imagen, La letra con sangre entra, de Pepe Luna). Pejo y yo vamos porque nos pasan acreditaciones. Nos encanta, pero no creo que fuéramos de otro modo estando tan lejos y costando el dineral que cuesta! Ayer lo vimos sólo por encima pues llegamos a última hora, suficiente para darnos cuenta que hay que volver (ahora mismo me voy para allá otra vez). Nos encontramos con los muchachos de LHFA (La Hostia Fine Arts) que no caben en sí de gozo por el rotundo éxito que están teniendo con un trabajo colectivo excelentemente confeccionado y llevado a cabo (Explorando Usera) dentro de el marco de Madrid Abierto; vídeos, fotos, audiograbaciones, revista caminada, microrrelatos, guía de tapas, autobús guiado gratuito en el que te regalan un microtesoro en una encantadora bolsa de papel marrón... El trabajo es realmente bueno, europeo, como berlinés, me parece a mí, y la visión que dan lxs chicxs del barrio de Usera es completa, simpática, divertida, profunda, seria y muy tierna (con mucho corazón). A mí me hizo llorar como una boba la primera vez que lo vi. Como dice el crítico del Cultural de El Mundo, un faro de cómo hacer lo mismo, por favor, con otros barrios de Madrid que no sean los pijos de siempre (y yo también participo en la sección de microrrelatos junto con Gonzalo Escarpa, Roxana Popelka, Pere Saizprez, Ajo...; ¡más orgullosa que estoy!).

Pues eso es, queridos blogvidentes. Mañana a las 10 he de estar en el estudio para cantar, con el coño y con todo el alma, mis diez canciones favoritas que son las mías (que graciosamente regalo -o vendo- al mundo).

Besos,

Alicia XX

domingo, enero 14, 2007

...decían, más adentro, mi alma...,

... justo las cosas que yo quería escuchar, como son las chicas de las revisssssssstas guarras, como son las chicas de las revissssssssssssstas guarras...
Amigos, lo pasé como nunca y comprobé, una vez más, que el Coyote es siempre una apuesta segura (casi nunca lo llamo por su nombre, Víctor, porque, por lo duro y antipático, a veces no parece ni persona humana!). El tío tiene -siempre ha tenido- talento, gracia, atractivo, tranquilidad, aplomo y "savoire faire" y, como consecuencia, un repertorio y una forma de interpretarlo interesantísimos e irresistibles. Desde el "Como un extranjero" hasta "El mono", pasando por "Sólo cuando deseo", "100 guitarras", "Señales del destino", "Pepe", "Mira como tiemblo", "Fiesta salvaje", "Si te he de llorar", "Esta noche me voy a bailar", "Morime de amor", alguna versión ("A quién quieres tú") y un par de temas de su banda "hermana" Los Mestizos. Eran batería (nuestro amigo Txeles Albitxu, a quien nos dio mucho gusto poder saludar), Fernando Gilabert (contrabajista), Juanjo "Mestizo", teclados y acordeón, Sara Lozano (trompeta y percusiones) y don V. Abundancia (voz y una Grestch). Y, hacia el final, don Pablo Novoa a la guitarra española y a la percusión (Víctor echó muuuuucho de menos al "gran Ramón Godes", en sus propias palabras).

La parroquia estaba bien nutridita y surtidita (un Sol casi lleno pero no abarrotado). Anoche tuve el inmenso placer de poder quitarme a don Máximo Ron y a doña Mª Teresa Yagüe de la cabeza -para siempre jamás- porque, al poder verlos bien bien, y bien de cerca, pude comprobar que ella es una mujer fría, egoísta -una sargenta de armas tomar, vamos- y él un pobre hombre sometido y algo deteriorado (ella parece la antítesis de lo sensual, y él es -o era- muy, muy sensualoide). Nosotros fuimos con nuestro amigo Alex -"El niño mudo"- , guapo, tranquilo y positivo, como siempre, y nos encontramos a mucha gente, unos más simpáticos y agradables y otros menos. Justo B., muy amable, con dos interesantes amigas (berlinesa y francesa) a las que quedamos en ir a ver actuar pronto, en febrero (compañeras de Rock Palace, resultaron ser), Diego Apunto y Luz, encantadores, como siempre; J. Ordovás, algo menos encantador, como siempre (pero siempre se agradece su presencia por ahí, da como "seguridad"); Jose Manuel Gómez, de Metrópoli, altísimo y estiradísimo, como siempre, con su sempiterna coleta y sus aparatosas gafas (pero siempre gusta verlo, también); don Alberto García Alix, más chulo que un ocho, sacando algunas fotos a una chica en la escalera; don Pito, ex road manager de Dinarama, Héroes del Silencio, etc.; doña Julieta Venegas, que iba con ellos (este Pito me llevaba toda la pinta de un -atractivo- vampiro de la saga Lestat y demás); Pepo Fuentes, tranquilo y encantador, también, y su esposa, que Pejo, mi marido, llama Chelito porque resultó que se conocen de hace la tiiiiiiiira de años... También Daniel Mortaja, de Mondo Sonoro, un chico muy atractivo y talentoso que sin embargo ayer parecía recién salido de una vaina de esas gigantes de "The body snatchers", por lo "raro"; con él, nuestra amiga Marieta, periodista, sonriente, alegre y encantadora como siempre. Y la interesante Miriam de Maeztu, habitual en los vídeos y creaciones del Coyote.

También pude saludar muy cariñosamente a Watta, mi colega y amigo de Visual Loop, la editorial que le ha sacado el libro al Coyote, quien me felicitó y me dio las gracias por la reseña de Le Cool (cómo me gusta la gente amable y educada; especie en peligro de extinción, por cierto...).

Pero, mis favoritos, sin discusión, aparte de mis dos magníficos acompañantes (Pejo y Alex), dos amigos murcianos que conocí allí, simpáticos y divertidos hasta decir basta (¡no recuerdo sus nombres!; habían venido para la ocasión).

¡Y se me olvidaba! ¡Estufacto, pude conocer a Estufacto! Tipo más grande, fornido y duro no he visto en tiempos. Al principio me quedé como un poco helada porque parecía no querer cambiar ni dos líneas (de palabra...) conmigo, con lo amable que suele ser y lo bien que nos llevamos en la red!! Bueno, todo se andará. A mí me pareció bien.

Bueno, chicos, qué bien se pasa cuando todo va bien y, sobre todo, cuando te gusta la música y la compañía.

Muchos beixiños,

Milicia Cool, ¡¡al pie del cañón!! XXX

P.D. ¡Ah, se me olvidaba! Premio limón especial para doña Lucía Etxebarría, a quien dije, yo tan cándida, "¿eres L. Etxebarría? Porque te admiro mucho", a lo que ella contestó con una áspera mirada perdonavidas y un silencio congelante (también es que parecía estar intentando ligarse, o hablar con, el Coyote, junto a otro puñado de chicas por allí... ¡Hay que ver qué tirón tiene nuestro calvorota favorito!)

+ bss